• Grecia Castillo

Tranquila ¡Lo Estás Haciendo Muy Bien!





El año está por terminar (gracias a Dios), y muchas de nosotras comenzamos a focalizarnos con nuestras metas y propósito de este año, pero les tengo un notición: no puedes juzgar a tú yo del presente con los criterios del año pasado, no es justo. Muchas de nosotras recordamos las metas sin lograr para este año, y también nos frustramos pensando en lo que perdimos: “Yo antes podía correr 10 kilómetros y ahora me canso de subir las escaleras”, “Me estaba yendo increíble con mi proyecto y este año casi lo pierdo (o lo perdí)”, cómo si no hubiéramos atravesado uno de los sucesos más importantes de la década o el siglo.


Es gracioso que nos exijamos tantas cosas estando en la situación en la que estamos. Para ilustrar esto, les propongo hacer el siguiente ejercicio. Imagina que estás en una fiesta en 2019, pasándotela increíble: “¿qué es un gel antibacterial? ¡Claro que quiero otro shot! ¡Beso de tres!” y todas esas cosas maravillosas de cuando podíamos tocar a otros humanos sin miedo. Entonces, baja el volumen de la música y el anfitrión de la fiesta dice: “oigan, acaba de llegar Marta, mi amiga que sobrevivió a una pandemia”. En unos segundos, este ser humano entrará por la puerta. ¿Cómo esperas ver a esta persona? ¿Dando brincos de alegría? ¿Sentada en la sala con tres personas empinándose el Bacardí? Tal vez no tienes ni idea de cómo se va a comportar, pero entiendes que pasó por algo heavy metal. Seguro serías súper comprensiva con la pobre Marta, pensando que la pobre la pasó increíblemente mal y no esperarías nada de ella, además de que disfrute la fiesta. No esperarías que ella llegara a contar que durante la pandemia perdió 10 kilos, se volvió influencer o terminó la tesis y emprendió su propia empresa. ¡Es imposible! Si no esperas eso de la pobre Marta, ¿por qué lo esperas de ti?


Ni siquiera voy a treparnos a la lancha de la realidad para que nuestra razón de estar tranquilas sea pensar en todos aquellos cuyas vidas nunca volverán a ser igual después de este año. Tampoco puede ser sano hacer eso todo el año. En cambio, quisiera que exploráramos juntas el porqué sentimos que no logramos ni hicimos nada. No sé cómo te imaginaste la pandemia que vivió Marta; la verdad es que escuchamos pandemia y vienen a nuestra mente las imágenes más tristes y hasta grotescas de gente europea del siglo XIV con sus ropitas desgarradas y tristes (por lo menos eso visualizo yo). Lo cual está bastante alejado de la manera en la que muchos vivimos esta pandemia: en nuestras casas, con un arsenal infinito de entretenimiento en Netflix, comida accesible a domicilio y en cualquier supermercado, y con la posibilidad de llamar a nuestros seres queridos. Seguro nuestra ropita estuvo sucia, como la de los europeos que visualizamos, pero era porque nos daba igual cambiarnos o no. Vivimos la pandemia light de cero calorías, o bueno, no, la menos peor, tú me entiendes. La seguimos viviendo y no tan, tan mal.


Otro factor importante, que nos hace sentir que la pandemia no es tan mala, es lo que consumimos en las redes sociales. Vemos personas felices bailando TikToks, historias de Instagram con gente yendo a la playa o paseando con unos hermosos golden retriever junto a un lago, parece que se sienten tan plenos, y pensamos: “¿Por qué yo no estoy paseando unos hermosos perros en un bosque?”, “Ellos se ven tan felices y yo no puedo ni doblar mi ropa desde hace dos semanas. Es muy fácil olvidar que sólo ponemos en redes lo que queremos que los otros encuentren. La mayoría de lo que vemos en redes son los momentos divertidos o interesantes.


Nadie sube historias llamándole a su ex tóxico o frustrado por sentirse cansado después de convivir con personas o no queriéndole contestar el teléfono a tus seres queridos porque en ese momento no tienes ganas. En realidad, lo no divertido es el 50-60% de la vida de todos, y no lo vemos. Es un juego engañoso que a veces se nos olvida que todos acordamos jugar. Entre que todos no se ven tan tristes y que la pandemia no se siente tan, tan fea como en el sigo XIV, podemos pensar que no estuvo tan mal y pudimos usar el tiempo para ser influencer, titularnos, emprender, o lo que sea. Pero la verdad es que en este periodo de tiempo la ONU y los gobiernos del mundo nos impusieron solo una tarea, la más importante de todas: sobrevivir… y si estás leyendo esto, felicidades, ¡lo lograste!



No seas tan dura contigo misma, son tiempos muy difíciles, aunque a ratos no parezca. Cumpliste la meta de este año, que fue sobrevivir a una pandemia. Tú eres esa persona que llega a la fiesta después de sobrevivir una pandemia, yo también. Y así como estamos dispuestas a ser compasivas con Marta la del ejemplo, también debemos ser compasivas con nosotras mismas.

Marta, si estás leyendo esto, quiero que sepas que te quiero mucho, puedes tomar todo lo que necesites de mi botella de Bacardí y mi paquetaxo. Por favor no seas dura contigo misma, lo estás haciendo muy bien.




Imágenes vía: Elle Magazine

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