• Paola Cuellar

#RunPaolaRun: The Art Of Running In The Rain



Hola Beauties, ya pasaron algunos meses desde que se terminaron esos meses de lluvia, pero igual quiero compartirles algo que reflexioné durante esos días.



A mí en lo general nunca me ha gustado correr (o eso creía) bajo la lluvia. Si estaba lloviendo siempre es una mejor idea regresar a la cama o irte al gimnasio a correr en la caminadora (obvio con lluvia se antoja más la primera), pero hubo algo que me hizo recapacitar que puede que a lo mejor el correr bajo la lluvia hayan sido los mejores recuerdos que tengo de mi vida de corredora.

En estas semanas que no he estado corriendo empecé a caminar con mi mamá todas las mañanas. Un día de esos el pronóstico del clima decía que iba a llover en la hora que nosotros estaríamos caminando pero la verdad si te asomas por la ventana, nosotras con todos nuestros estudios de meteorología, sabíamos que no iba a llover por que se veía el cielo más despejado que es la más antigua metodología para saber si va a llover ese día o no y salimos por la puerta grande por nuestra sesión de endorfinas mañaneras. Justo cuando íbamos a la mitad (2.5Km de regreso a la casa / 30 min caminando) nos cae lo que no conoce como “el chubascón”.


De verdad que fueron unos 30 minutos bastante divertidos donde como niñas chiquitas disfrutamos de la lluvia, brincamos en alguno que otro charco para molestar a la otra, nos reímos de vernos como pollos remojados y llegas directo a la casa a bañarte con agua caliente. Y con eso me hizo recapitular las mejores experiencias que he tenido corriendo con la lluvia:



1. Berlín las dos veces que lo he corrido lo corrí con lluvia, pero uno de ellos lo corrí con mi papá un poco más de la mitad y fue el único maratón que corrí con él. Todo el camino nos íbamos riendo porque dejaba de llover y decía: “ya parece que ya paró de llover” y volvía a caer el tormentón. Fue el maratón que por primera vez calificó a Boston y todavía tengo fresco cuando vi a mi hermano y a él pasando la meta todos mojados esperando a que llegara para abrazarnos y festejar este triunfo.


2. Los porristas son indispensables y cualquiera que haya corrido un maratón sabe que hacen toda la diferencia. Una vez me tocó estar de ese lado echándole porras a mi hermano en el maratón de Los Ángeles. No recuerdo bien el dato pero daban un fact como que no había llovido en la ciudad como ese día de ese mes en más de no se cuantos años (ya se que no dice nada mi frase, pero sé que me entienden). Las calles estaban completamente inundadas y yo (ni el corredor) veníamos preparados para esto, pero disfruté mucho estar de ese lado de las gradas, ver a mi hermano correr y una vez más festejar bajo la lluvia.


3. Quién no recuerda a Sandy (el huracán o la huracana)? Seguramente los que iban a correr NYC ese año lo recuerdan por qué se canceló algunos días. Yo no corrí NYC ese año pero sí me tocó correr Washington un fin de semana antes y terminando el maratón nos tuvimos que ir corriendo a comprar municiones (que prácticamente eran botellas de vino, Doritos, chocolates y Twizzlers) para irnos a encerrar al hotel (nadie podía salir hasta que pasará Sandy por la ciudad). Pasamos una noche encerrados en el bar del hotel con cientos de otros corredores festejando. Tengo muchos recuerdos y risas con mis RB’s pero esa noche creo que nunca me había reído tanto con ellas. Gracias lluvia.


4. Por que siempre es buena idea ir a correr a miles de metros sobre el nivel del mar en el Nevado de Toluca, siempre será mejor idea ir a correr allá con una temperatura helada que se te mete hasta los huesos y por qué no con un poco de lluvia para que remate. Sí, ya estábamos allá y no habíamos recorrido más de una hora de trayecto para regresarnos asé que a bajarnos y a correr. Ese día fue el que conocí mejor y admiré más a la que ahora considero una gran amiga, una gran mamá y a un gran corazón. No solo por aguantar correr en esas condiciones (que es muy respetable) si no por que creo que él pensar que íbamos a quedar ahí echas hielo o se nos iba a salir un pulmón hizo que platicáramos de cosas que hizo que la conociera más.

Gracias lluvia.




No puedo prometer que cada vez que me asome a las 6 am de la mañana y vea la lluvia voy a salir feliz a llover y seguramente muchas me regresare a la cama y tampoco les puedo prometer que tendrás grandes experiencias como las mías pero lo que sí les puedo decir es que :


“La vida no consiste en esperar a qué pase la tormenta, sino en aprender a bailar bajo la lluvia” (y siempre regresar directo a un baño de agua caliente para no enfermarse).



Paola Cuellar




Imágenes vía: @pumawomen


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