Maquillaje Pesado: Errores Comunes
- Renee Abadi

- hace 4 horas
- 2 Min. de lectura

Vía: @Pinterest
Beauty, los pequeños detalles en tu rutina importan más de lo que crees. La forma en la que preparas y aplicas tus productos influye directamente en cómo se ve el resultado final. Elegir bien, usar la cantidad correcta y aplicar con intención ayuda a lograr un acabado más equilibrado y bonito con el tiempo. No siempre se nota al instante, pero sí hace toda la diferencia.
Más base no significa mejor piel
Aplicar demasiada base no hace que el maquillaje se vea más bonito ni más uniforme. Al contrario, el exceso de producto puede marcar la textura, quedarse en zonas que no lo necesitan y hacer que el acabado se vea cargado desde el inicio. Trabajar en capas ligeras y solo donde hace falta ayuda a que el resultado se vea más natural y equilibrado.
Saltarse la preparación de la piel
Cuando no estás bien hidratada, el maquillaje no se integra correctamente y pierde uniformidad. Esto puede provocar que se vea irregular o pesado desde el primer momento. Una buena preparación ayuda a que los productos se trabajen mejor, se vean más parejos y duren más tiempo.
Sellar con demasiado polvo
El exceso de producto puede quitar dimensión y hacer que el acabado se vea opaco. Aplicarlo en todo el rostro no siempre es necesario y puede restar naturalidad al maquillaje. Lo ideal es usarlo solo en las zonas que lo necesitan, como el centro de la cara, para mantener un equilibrio entre control y balance.
Corrector muy denso o mal integrado
Cuando el producto es demasiado espeso o no se difumina bien, puede marcar líneas y hacer que el maquillaje se vea pesado, especialmente en la zona de los ojos. Esto suele pasar cuando se aplica más de lo necesario o no se trabaja con calma. Usar poca cantidad y difuminarlo con cuidado ayuda a que se integre mejor y a que el resultado se vea más limpio y ligero.
Al final, un buen maquillaje no se trata de usar más productos, sino de usarlos mejor. Escuchar a tu piel, preparar bien el rostro y aplicar cada paso con intención hace que el resultado se vea más bonito, más ligero y mucho más favorecedor. Los pequeños ajustes en tu rutina —menos cantidad, mejor preparación y más atención al detalle— son los que transforman por completo el acabado. Porque cuando la piel se ve equilibrada, el maquillaje simplemente acompaña.












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